Hoy día, son muchas las personas que están sometidas a estrés debido a las condiciones de vida civilizada. Muchas idas y venidas, el trabajo, y otros asuntos hace que en ocasiones nos sintamos desbordad@s, estresad@s y con ansiedad.

Cómo ya hemos comentado muchas veces, la mala visión tiene relación con la tensión y el estés. Y para mejorarla tenemos que inducir relajación. Además, uno de los principios del Método Bates es la relajación, como ya apuntaba el Doctor Bates, es necesaria para la buena visión. De manera que, resulta interesante la práctica de técnicas de relajación para incorporar a nuestra vida cotidiana y no solo en aquellos momentos de mayor ansiedad y desbordamiento. Es decir, estas prácticas las podemos realizar en momentos puntuales de estrés, pero lo interesante sería integrarlas a nuestra vida cotidiana (igual que la visión natural) con el fin de cambiar nuestro estilo de vida hacia uno más saludable.

Hoy vamos a ver una técnica de relajación muscular para esos momentos que arriba comentaba;

Primero de todo asegúrate de que el ambiente de la habitación es agradable, con temperatura cálida.  Puedes usar elementos como velas y música de relajación. También puedes usar un cojín de ojos que puedes colocar sobre los ojos cerrados.

Túmbate boca arriba, relaja tus caderas y abre ligeramente las piernas, de manera que tus pies apunten hacia fuera. Las manos quedan apuntando con las palmas hacia arriba y los brazos a los lados del cuerpo. Coloca una manta sobre tu cuerpo para mantener tu calor corporal.

Ahora puedes cerrar tus ojos y concentrarte en tu respiración. Toma conciencia del aire entrando y saliendo por la nariz. Siente el aire acariciando tu nariz cuando inspiras y expiras. También siente como al inspirar tu abdomen se expande al llenar de aire y al exhalar se contrae al vaciar el aire. Realiza 10 respiraciones.

Ahora vas a concentrarte en cada parte de tu cuerpo, vas a empezar con tu cabeza, siente tu cabeza sobre la cama o esterilla, siente su peso y volumen. Mentalmente repite: siento mi cabeza pesada. No tienes que hacer nada más que dejar tu cabeza caer sobre la cama y perder el control. Relaja tu cuello y la nuca. Pon atención a ese área y siente como se relaja, suelta toda la tensión. Relaja tu mandíbula que cae hacia abajo, suelta las mejillas, la nariz, los párpados de tus ojos y sus músculos al rededor.  No aprietes los ojos, simplemente relájalos y suéltalos. Imagina que tus ojos están apoyados en dos hamacas y puedes dejarlos caer, no tienes que aguantarlos.  Relaja tu frente.

Después. comprueba como tu cabeza se ha quedado tras la relajación. Tu cuello, mandíbula, etc.

Ahora vas a hacer lo mismo con tus hombro derecho, llevando la atención a él y repitiendo “noto mi hombro derecho muy pesado” Sin ejercer ninguna presión o tensión, dejándolo caer. Recuerda respirar durante todo el ejercicio. Y vas a ir pasando de tu hombro derecho al brazo derecho, codo, mano y dedos de las manos, repitiendo mentalmente en cada zona que lo sientes más pesada. Siente toda esa zona del cuerpo con atención plena en ella. Toma conciencia de la relajación de esa parte de tu cuerpo.  Ahora realiza el mismo proceso con la parte izquierda, empezando por el hombro, bajando por el brazo, codo, mano y dedos de las manos. Repite mentalmente “noto mi hombro pesado sobre la cama y muy relajado”, continua con el brazo, codo, manos y dedos.

Compara los dos brazos y trata de igual el nivel de relajación. Puedes percibirlos en un estado completo de relajación, muy relajados y pesados sobre la cama o esterilla, como si tuvieran un peso y cayeran hacia bajo.

Repasa el nivel de relajación entre tus manos, brazos, etc.

Siente el ritmo de tu respiración, siente como tu pecho se expande al inhalar y se contrae al exhalar. Siente el movimiento de tu respiración en tu cuerpo. Nota los latidos de tu corazón. Deja que tu respiración suceda por si sola, simplemente observa el movimiento.

Relaja ahora los músculos de tu abdomen, pueden ir perdiendo tensión, aflójalos. También relaja toda tu espalda, desde arriba hacía el sacro, suéltala, nota el peso sobre la cama o esterilla. Toma conciencia de como la tensión se va.

Ahora pon atención a tus caderas, envía la respiración hacia ellas y trata de relajarlas al máximo y trata de alcanzar una estado de máxima relajación. Después. lleva tu atención a los glúteos y a tus piernas. Primero céntrate en la pierna derecha, siéntela pesada y nota como se relaja, se suelta pasando por tus muslos, rodillas, gemelos. Después llegas a los tobillos, píes y dedos del píe derecho.  Siente tu pierna pesada y en completa relajación.

Ahora realiza lo mismo con la pierna izquierda, pasando por el muslo, rodilla, gemelo, tobillo, píe y dedos del píe.

Compara las dos piernas y tus brazos y siente la relajación de todo tu cuerpo, siente como tu cuerpo se hunde en la cama o esterilla y repite mentalmente; me siente relajad@ y en paz.

Disfruta de esta sensación durante 10 respiraciones más. Entonces puedes volver a traer tu conciencia a la habitación y empezar a mover los dedos de las manos y de los píes. Puedes mover las muñecas y los tobillos haciendo círculos en ambas direcciones. Desde ahí puedes doblar las rodillas y llevarlas a tu pecho abrazándolas y haciendo los movimientos que necesites hasta incorporate y abrir los ojos.

 

¡OJO! Todos estos consejos y ejercicios no sustituyen la visita al optometrista u oftalmólog@. Consulta a tu médic@ antes de empezar a practicar la visión natural. Estos consejos son complementarios a los tratamientos tradicionales.