Estoy segura que has experimentado alguna vez el estrés en tus propias carnes. Quizás fue porque tenías mucho trabajo, un examen, o un día o semana en el que tenías demasiadas tareas que hacer en un tiempo limitado. O quizás es algo que forma parte de tu día a día y no sabes cómo frenarlo.

Hoy vamos a hablar sobre cómo responde tu cuerpo al estrés y cómo esto afecta a tu visión.

Cómo funciona tu sistema nervioso:

Antes que nada te voy a explicar rápidamente como funciona tu sistema nervioso: desde el punto de vista funcional, el sistema nervioso periférico se divide en sistema nervioso somático que se controla de forma voluntaria y sistema nervioso autónomo que funciona de forma involuntaria o automática y es del que vamos a hablar ahora porque tiene que ver con el estrés.

Sistema Nervioso Autónomo es la parte del sistema nervioso que controla y regula los órganos internos como el corazón, el estómago y los intestinos, y esto ocurre sin necesidad de realizar un esfuerzo consciente por parte del organismo. Controla funciones de manera automática como por ejemplo los latidos del corazón, la digestión, la respiración, el sudor y la presión arterial.

Pues bien el sistema nervioso autónomo está formado por el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático.

Sistema nervioso simpático: es el encargado de activarse ante una situación que percibimos como peligrosa, activando todo el mecanismo de estrés en nuestro cuerpo.
Sistema parasimpático: es el encargado de activar la relajación una vez el peligro percibido ya ha pasado, haciendo que vuelva la calma.

Hablemos ahora del estrés y cómo llegamos a él,

El estrés:

El estrés nos hace sentir desbordados y más que una emoción es una respuesta física que viaja por todo el cuerpo. Se activa por una situación física, emocional o cognitiva. Y de manera puntual y a corto plazo es algo bueno porque te ayuda a defenderte. Por ejemplo, cuando vivíamos antes de la civilización, si había una amenaza física como un animal que nos iba a atacar o una catástrofe nuestro cuerpo respondía mediante el estrés.
Y en ese momento aprendimos un sistema de reacción y respuesta, eso es el estrés, que nos hace actuar. Nos activa para resolver la amenaza que sentimos. Entonces hay una serie de respuestas en el cuerpo: se acelera el corazón, hay un shock de adrenalina, la sangre se desplaza a pies y manos y se va del estómago impidiendo hacer digestión. Nuestro cuerpo responde con la lucha, parálisis (congelación) o huida y prioriza para que podamos atacar o salir corriendo.

Después de ese estrés, lo normal es compensar para recuperarte; puede ser descansando, tomando agua, estando relajado para que tu cuerpo se recupere y regenere. Pero, esto es lo que pasaba antes, cuando vivíamos fuera de civilización. Hoy día, a menudo esto no sucede, y la persona se mantiene en ese estado de estrés de forma permanente, sin descansar después y arraigado a esa emoción que ha sentido como puede ser el miedo. Esta respuesta de alerta permanente cambia tu cerebro, así como tus órganos y células.

La glándula suprarrenal libera hormonas del estrés como cortisol, adrenalina y norepinefrina. Estas hormonas viajan por tu torrente sanguíneo y llegan hasta tu corazón haciendo que este lata más rápido y elevando tu presión arterial. Si estás hormonas están siendo siempre liberadas porque estás en un estado continuo de estrés imagina cómo pueden afectar a tu cuerpo a largo plazo.

Si nos centramos en la actualidad, ya no vivimos en pre civilización. Pero hay cosas que pueden activar el sistema de estrés aunque no solo sean amenazas físicas tales como pasaba antiguamente. Por ejemplo, un día te levantas, hay un atasco y llegas tarde a trabajar, discutes con tu jefe por ello, tus compañeros te juzgan, fallas con un cliente porque estás nervioso, y continúan pasándote cosas con las que vas tragando. Eso es solo un ejemplo, otro podría ser un desencuentro con alguien, una discusión con tu madre, una pequeña inseguridad, casi cualquier cosa en la civilización podría activar tu sistema de alerta.

Por tanto, vas acumulando un montón de situaciones de estrés, y te aferras a esa emoción que te produce el estrés como si fuera parte de ti. Al volver a casa no te descargas y liberas. Todo lo contrario, acumulas un día más sin descargar emociones como la rabia, miedo, frustración…Te vas a la cama y al día siguiente lo mismo.

Entre las respuestas físicas que se dan hay aumento de pulsaciones por minuto, respiración superficial, boca seca, estrechez de la periferia, falta de parpadeo y de lubricación en los ojos, tensión muscular, de todo el cuerpo e incluido en los ojos. Ya sabes que cuando hay tensión en los músculos oculares se deforma el globo ocular viendo borroso. Así que ya ves cómo el estrés afecta a tu visión.

Es muy común que de un estrés puntual pasas a un estrés crónico, y esto hace que tu cuerpo no pueda utilizar sus recursos para regenerarse y estar saludable, y así enfermas tu sistema inmunológico y otras partes de tu cuerpo. En ese estado de estrés tu cuerpo no puede utilizar su energía en regenerarse y en ver bien, ya que está siempre utilizando energía en estar alerta contra todas las amenazas que siente. Cuando tiene un poco de energía su prioridad no son los ojos ni la visión ya que hay otras funciones más importantes para mantenerse con vida, y además cada vez vas aprendiendo peores hábitos visuales y mentales.

El sistema nervioso simpático está siempre activo y el parasimpático nunca lo está. Agotas todos los recursos de tu cuerpo. El sistema nervioso central necesita ser repuesto, necesitas descansar y alimentarte bien. En el proceso de recuperación tu cuerpo te manda señales. Tus células han aprendido esa forma de vivir, estando en alerta y protección. Por tanto, hay que hacer una reprogramación mental y celular. Por eso, en mis programas y cursos trabajamos con ejercicios para respirar, y aprendemos a relajarnos con distintas técnicas, siempre buscando activar el sistema parasimpático para estar más tranquilos y también ver mejor. .

Si te sientes identificado, si esto te pasa el primer paso aceptar esto que te ocurre, no te preocupes porque es muy normal y común en mucha gente, no solo con personas con problemas visuales. Haz un alto y dedicate a recuperarte. Esto te va a ayudar a mejorar tu vida y tu visión.

Próximamente te daré unos consejos para activar el sistema parasimpático. Esto te ayudará a mejorar tu visión y a ganar tranquilidad en tu día a día.

Comparte en los comentarios si te sientes identificado con el estrés crónico y esto que te cuento. También cuéntame cómo haces para relajarte y deshacerte de él.

Para terminar, te comento que esta semana es mi cumpleaños y para agradecerte estar ahí conmigo un año más he decidido hacer un descuento en mis cursos durante unos días. Puedes verlo pinchando en el enlace de arriba o yendo a este enlace.

Nos vemos pronto, respira y relájate mientras tanto.

¡OJO! Todos estos consejos y ejercicios no sustituyen la visita al optometrista u oftalmólog@. Consulta a tu médic@ antes de empezar a practicar la visión natural. Estos consejos son complementarios a los tratamientos tradicionales.